Josif era un hombre común, un ciudadano común, en un país común, donde todo era igual todos los días. Josif acostumbraba cada día levantarse a la misma hora, tomar su desayuno e ir a su trabajo de siempre, se despedía de su esposa e hijos y tomaba un taxi para llegar a él. Esta era su rutina diaria desde que se casó y consiguió su empleo, sin embargo una mañana normal como todas decidió no tomar el taxi al considerar que el autobús reduciría sus gastos en trasporte. Así que esa mañana resolvió cambiar su rutina, fatal error.

Josif ocupó el único asiento disponible en el autobús por lo que luego un hombre que abordó el vehículo momentos después, como era también su costumbre, debió ir de pie. Este laso hombre no estaba acostumbrado a viajar de pie, así que quedó cansado al llegar a su trabajo en una oficina, y cuando le ordenaron llevar unos importantes papeles, un joven empleado se prestó a hacerlo en consideración por su compañero que estaba con los pies adoloridos.

Aquel joven era inexperto, y con una tarea que nunca había realizado cometió graves errores, su jefe se dio cuenta y fue despedido de inmediato. Cuando llegó a su casa le contó sobre su despido a su madre con la que aún vivía, ésta al darse cuenta que ya no contaría con los ingresos de su hijo canceló sus planes de viaje para ese día y se lo hizo saber a su amiga, con quien iba a viajar.

Aquella amiga se molestó, porque esto le significaba tener que asistir a la cena de sus padres, a la que finalmente acudió, pero debido a su molestia bebió más de la cuenta e insultó a una pareja, invitados de sus padres, los cuales muy enojados por la humillación, abandonaron el festín y se dirigieron en su auto hacia su hogar.

Encolerizado con lo sucedido, el chofer del auto pasó por alto una luz roja en una importante calle, y fue increpado por la policía. Debido a esto, los policías olvidaron a unos delincuentes que siempre acechaban esos lugares y a quienes estaban vigilando. Los bandidos aprovechando la distracción, lograron por fin entrar a la casa de un comerciante, y le robaron una importante cantidad de dinero.

Cuando el mercante se dio cuenta que le faltaba dinero, canceló de forma inmediata el envío de mercancía que le hubiera tenido que llegar, pues no lo podría pagar. El encargado de la empresa repartidora, quejándose de que debían cobrar por adelantado, avisó al empleado que manejaba el camión transportador, por lo que éste debió cambiar su rumbo para no hacer llegar la mercancía donde el comerciante; y al hacer este cambio, el tener que girar su vehículo, perdió el control del camión y este se dio vuelta obstruyendo la calle.

Era una avenida poco transitada, pero un joven siempre pasaba en su automóvil por ahí, y percatándose del accidente, en vez de seguir dobló por una calle por la que nunca transitaba. Su novia, al parecer, sabía esto, puesto que el joven la encontró acompañada de otro hombre muy sospechoso. Se bajó del auto y tuvo una fuerte discusión con su novia quien reconoció el engaño, y el joven quebró el compromiso que tenían para casarse.

El padre de la novia, furioso porque el joven hubo de abandonar a su hija rompió el trato que tenían para que el joven y el hermano de éste trabajaran en la importante firma de su ex suegro. El hermano del joven consideró esto una gran injusticia y decidió vengarse. Pero este muchacho no era mentalmente equilibrado, y como consecuencia mató al amante de su ex cuñada, culpándolo de lo sucedido.

La familia del hombre muerto era dueña de una empresa exportadora, y tras el asesinato de su familiar, dejó olvidada la compañía para realizar los funerales y encargarse de que fuese encontrado el culpable. Viéndose en esta situación de abandono, los empleados de la empresa no sabían cómo actuar y decidieron no realizar ningún trabajo.

Por consiguiente, los productos que exportaban no llegaron a sus destinos. Entre las mercancías exportadas estaba una exquisita fruta propia de la región y que a la vez era el aperitivo favorito de un caprichoso príncipe de un reino al que llegaban estos productos. El nuevo cargamento era esperado en este reino autócrata, pues ya no quedaba más de aquel alimento para el mimado prócer. El rey, quien complacía en todo a su único heredero, mandó a matar a los que se suponían debían traer los alimentos desde el puerto.

Encargándose de esta tarea, el rey remplazó la reunión que tenía con el monarca de un reino vecino en la que se establecería un tratado de paz entre ambas naciones rivales. Pero el rey no llegó a la hora indicada, y este otro irascible monarca consideraba la impuntualidad como una falta grave y este error fue para él la gota que derramó el vaso por parte de un reino con el que siempre había tenido rencillas políticas y territoriales, y no tardó en declarar la guerra.

Los aliados del primer reino apoyaron en el enfrentamiento, y lo mismo hicieron los aliados del segundo. Esta guerra paró la actividad comercial de países que no estaban en conflicto pero que su economía dependía fuertemente del comercio con las naciones que combatían, por lo que entraron en una crisis económica muy grave.

Los habitantes de estas naciones protestaron por las condiciones en que se veían inmersos por la crisis y emigraron en masa hacia países más prósperos en busca de mejores oportunidades, pero estos países no contaban con los medios para albergar a tantos inmigrantes. Los habitantes de uno de los países más afectados, discutieron al Estado el hecho de que se tomara más en consideración a los extranjeros recién llegados, que a ellos mismos. Esto se tradujo en manifestaciones, protestas y la división de los ciudadanos que llevó a una guerra civil.

Una segunda nación apoyó política y económicamente a uno de los bandos contrario al lado en que se encontraba la clase política imperante del país, para que este otro sucumbiera. Y olvidando la guerra civil, los gobernantes apoyados por el ejército declararon la guerra a la intrometida nación.

Resultó que este segundo país fabricaba armas nucleares a escondidas y encontraron una buena oportunidad para probarlas, y mandaron a pilotos especializados que lanzaran las bombas nucleares sobre el país enemigo, pero debido al apuro, los pilotos confundieron la dirección del vuelo y lanzaron las bombas en un país que poco tenía que ver con este enfrentamiento y que resultó ser uno de los reinos que se encontraban en su propio conflicto.

Conmovido por esta situación, el otro reino, que era el que hizo la primera declaración de guerra, decidió entrar en paz con ellos y declararle la guerra al país que realizó el ataque. Los aliados de ambos reinos se vieron obligados a apoyarlos o se verían afectados sus propios intereses. Pero a su vez, el país que casualmente atacó a la nación equivocada, también tenía sus pactos de alianza con otras naciones, y a su vez éstos también tenían sus propios aliados, por lo que el mundo se dividió en dos grandes bloques.

Una gran potencia mundial aprovechó esta gran guerra para vender armamentos a uno de los bloques, y otra gran potencia lo mismo quería hacer vendiéndole armas al segundo bloque, al cual apoyaba. Esto se transformó en una gran rivalidad hasta que ambas potencias decidieron ayudar cada una a uno de los bloques de forma militar, es decir, enviando sus propios soldados a luchar.

Así se produjo la tercera guerra mundial, contándose millones y millones de víctimas en casi todo el mundo, y otros tantos millones de batalladores. Países que combatían también tenían sus propias armas nucleares y las que no tenían se pusieron rápidamente a fabricar este tipo de armamento para no quedar atrás y la tercera guerra mundial evolucionó a una gran guerra nuclear.

Ya no sabían donde atacar, pues casi todas las ciudades habían sido destruidas por lo que lanzaban ataques donde cayeran, y el orgullo que caracterizaba a los gobernantes de cada país o reino no permitía que acabasen con esta guerra, lo que también era imposible porque tendrían que todos ponerse de acuerdo y eran demasiadas naciones.

Los que estaban siendo vencidos, invadieron países que se habían mantenido neutrales, y los enemigos, al no saber donde se ocultaban los adversarios, atacaron a cualquier país del que sospechaban utilizando poderosos arsenales de guerra, incluyendo las destructivas armas nucleares.

El mundo quedó devastado, cuando ya no hubo con qué atacar se convirtió en una guerra cuerpo a cuerpo. Pero aburridos los soldados que quedaban vivos, optaron por segar la vida de los gobernantes que comenzaron con el terrible enfrentamiento. Después de esto, acabó la guerra.

Sin embargo, los sobrevivientes ya no tenían con qué sobrevivir, puesto que la guerra acabó con todo y trajo como consecuencia que los humanos se transformaran en gente salvaje para conseguir alimento y poder vivir, pero lo poco que había produjo que en vez de ayudarse entre ellos, los hombres y mujeres lucharan entre sí para conseguirlo.

Se mataron entre ellos, y cuando ya no hubo más qué comer, ni agua para beber, la humanidad dejó de existir tal como la conocemos hoy con sus cualidades humanas para transformarse en los seres más terribles jamás vistos, todo porque a Josif se le ocurrió tomar el autobús.

Moraleja: Los cambios en nuestras vidas no siempre son buenos ni necesarios, pues puede afectar a otros y si nos hemos creado una rutina diaria, hay que aferrarse a ella sin hacerles cambios, ya que no sólo nosotros nos hemos acostumbrado a ella sino que todos a nuestro alrededor.

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