Animals – Pink Floyd (1977)

Debo primero admitir que yo no soy experta en música, no canto ni toco ningún instrumento, sólo soy una simple persona que gusta escuchar música sin que esta llegue a ser parte importante de su vida como sí a ciertos melómanos.

Parece ser que cuando uno llega a cierta edad, y aún siendo joven, comienza más a menudo a mirar hacia atrás y recordar aquellos buenos tiempos y compararlos con los actuales. Lo mismo hacen nuestros padres o nuestros abuelos cuando oyen la música que nosotros escuchamos y despectivamente la denominan “ruido” aludiendo a que la música de sus tiempos sí era música. Los de la generación nacida en los 80 o principio de los 90 crecimos escuchando aún a esas grandes bandas de rock hoy casi desconocidas por los niños, y vimos resurgir el pop, la música latina y un montón de géneros nuevos. Sin embargo y para desgracia de muchos, los nacidos a fines del siglo pasado y a comienzos de este no corrieron la misma suerte, ellos fueron testigos del que muchos consideran lo peor que le ha pasado a la música (subjetivamente hablando), de fenómenos musicales que hubiésemos deseado nunca aparecieran y la transformación de artistas consolidados en algo peor.
No es para menos el lamento, el reggaeton que inició su expansión por el 2004 (creo) desde Puerto Rico (y que quede claro, no me refiero a aquel ancestral estilo con influencia del reggae y el hip hop), fue el nuevo estilo impuesto en las fiestas, la televisión y las nuevas tribus urbanas. Comenzó con simplonas y casi inocentes letras con referencia al amor y a los hidrocarburos, pero pronto sus letras se volvieron más vulgares con alusiones en doble sentido hasta llegar a explícitas referencias sexuales, que nadie niega degradaban a la mujer y volvía cada vez más estúpida a esta generación, todo esto acompañado de un monótono, pero pegajoso ritmo nada deleitable.

Pero eso no fue todo, pareció ser que el reggaeton era más un producto publicitario que incluía en su paquete nuevos cortes de cabello en los hombres dejando una perfecta línea recta en su frente, grandes y pesadas cadenas doradas (por no decir de oro), pantalones a media asta, nombres totalmente originales como Daddy Yankee, Wisin y Yandel, copiados por jóvenes madres para sus hijos y un provocativo baile llamado perreo, que el rock ‘n roll y el twist estarían avergonzados de conocer. Venía incorporado también en los celulares de adolescentes que desconocían lo que eran los audífonos y que en sus viajes por transportes públicos se valían del potente parlante de su aparato móvil para dar a conocer a sus desconocidos acompañantes su amado reggaeton. Aunque fueron muchos los que cayeron en sus redes, pronto abrieron su mente a otros estilos y dejaron de escuchar aquel intento de música, mientras que otros aún lo escuchan y no son, digamos, la flor y nata de nuestra sociedad. Incluso hay padres que mandan a sus propios hijos, a sus dulces y pequeñas criaturas, a bailar, a o mejor dicho, a perrear en concursos infantiles de talentos, dejando clara la decadencia musical que se veía venir.

Pero aunque el reggaeton es escuchado más por ciertos sectores sociales, los artistas pop adolescentes son oídos por niños de todos los rincones del mundo occidental, en su mayoría niñas púberes y adolescentes inmaduras. Estos jóvenes cantantes han tenido su mayor apogeo en esta época gracias a cadenas de televisión fabricantes de nuevos “talentos” a base de la explotación infantil, como Disney, precursor de las carreras de Britney Spears, Christina Aguilera y Justin Timberlake en los años ’90. Así, en la década del siglo surgieron los inocentes rostros de Lindsay Lohan y Hillary Duff en un comienzo, y luego los adorables Ashley Tisdale y el resto de sujetos de High School Musical, Selena Gómez, Demi Lovato, los Jonas Brothers y la más conocida Miley Cyrus. Ejemplos de miles de niños, algunas de las mencionadas artistas terminaron mostrándole al mundo las consecuencias de consumir drogas, ir a rehabilitación, subir fotos sin ropa a Internet y que el alcohol y los autos no se deben mezclar. Generaron también la necesidad de poseer todo objeto que contuviera su nombre, aunque vamos, esto siempre se ha visto, sólo que lo que nosotros poseíamos era cool y esto sólo cursilerías. Y ni hablar de sus canciones, pues no son más que canciones comerciales sin trascendencia, basta recordar alguna de ellas para darse cuenta que aunque duren 20 minutos, repetirá cientos de veces las mismas dos frases.

Quizá piensen que los que superamos las dos décadas pensemos esto porque siempre nos parecerá que todo tiempo pasado fue mejor, como cita esa trillada frase, o en este caso, toda música pasada fue mejor. Sólo hay que poner atención, no sólo a la música, sino también a las letras de las canciones que se escuchaban hace 20 años o más con lo que se vende hoy, para darse cuenta que no es exageración al decir que antes la música era verdadera poesía, con letras profundas que calaban hondo y marcaban generaciones con su genialidad (ya me puse cursi). Hoy en cambio, el público en general prefiere letras simples, fáciles de entender, que diga lo que quiera decir de forma explícita, pues no sólo se intenta identificar con ella, sino que trata también de dedicarla a cada ser que se le aparezca por el frente, las canciones metafóricas no las entienden llamándolas a veces simples incoherencias. Y la melodía es preferible para ellos que sea pegajosa a que sea un placer auditivo el escucharlas. Si se han dado cuenta, muchos jóvenes por sobre los 20 años y en menor medida, adolescentes, han preferido cambiar la música que se vende actualmente por bandas que existían aun antes que ellos nacieran, como bandas de rock de los ’60, ’70 u ’80, mientras que otros deben buscar entre bandas muy poco conocidas para encontrar algo que realmente sea bueno entre tanta basura comercial que se ha intensificado en esta época, donde cualquier sujeto es levantado a la fama (gracias también a tanto programa de televisión).

Muchos de los cantantes y bandas de hoy mueren a los pocos años sin lograr mayor trascendencia, pero naciendo otros de inmediato y quienes parecen hacer historia son artistas ya consolidados con años de experiencia, aunque lamentablemente hay casos en los que debieron morir hace mucho tiempo, como Shakira, quien pasó de innovadoras y divertidas canciones de pop latino a estúpidas y repetitivas canciones de pop comercial (y se volvió norteamericana además). Y así con muchos otros artistas que además se han dejado influenciar por el antes mencionado reggaeton, que sin embargo, a pesar de tanta crítica, parecen no desaparecer, todo gracias a la fanaticada detrás de cada género, cantante o banda que defendería con su vida a su ídolo musical, como veremos después…

0 opiniones en “La fábrica de la música actual

  1. Inevitablemente viajé por muchos años de mi vida con esta entrada… en algún momento de mi vida, cuando me empinaba por los 11 y 12 años enloquecí con las "carreras" de Britney Spears, Christina Aguilera y los N Sync. Pero después crecí y me di cuenta que esa música no servía y comencé a refugiarme en otros grupos como Pink Floyd y Mago de Oz, aunque me enojé con estos últimos cuando supe lo del supuesto plagio a Fernando Ubiergo y los eliminé de mi colección musical… Después llegué a la banda que se convirtió en una de mis favoritas, los Red Hot, que si bien han evolucionado harto desde los discos de los 80 hasta el que sacaron este año, no dejan de encantarme. Una linda persona que llegó a mi vida me rescató musicalmente hablando y me reencantó con Pink Floyd (a quienes había dejado de escuchar también) y me mostró música que yo sola jamás había escuchado, me refiero al intérprete Yann Tiersen y también al grupo islandés Sigur Rós… En fin, creo que mi gusto musical se ha arreglado harto los últimos años y me permite mirar con cara de asco a todos esos grupos y cantantes experimentales que salen a la venta recién sacados del laboratorio Disney. Como siempre Mangi, una buena entrada 🙂

    PD: Opino lo mismo sobre Shakira… la empecé a escuchar el año 99 cuando había salido hacía poco su disco Dónde Están Los Ladrones y realmente me encanté con sus canciones… pero lo que vino de ahí en adelante fueron puras decepciones porque odié que se tiñera rubio y empezara a cantar en inglés, hubiese preferido que muriera musicalmente para recordar con gusto los buenos tiempos para mí y no haber sufrido esa decepción musical. Igual tengo una que otra canción de esos discos feos, pero a lo demás le digo 😛

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