Como veíamos en el artículo anterior, no sólo Disney es el creador de fenómenos musicales juveniles, también la plataforma para subir vídeos más popular de Internet: YouTube, es el culpable de que una gran parte de la población mundial mostrara su peor lado y el horror que puede provocar el fanatismo, y que el resto del mundo se uniera por una causa en común, o para ser más claros, un odio en común. Por supuesto, estamos hablando de Justin Bieber (Justino Castor en el habla hispana [sí, sabemos que castor en inglés es beaver]), quien aún siendo un niño quiso ser cantante y subió un vídeo a YouTube con el patrocinio de alguien y el dinero de no sé quién para que el mundo entero conociera su femenina voz, su infantil coqueteo y sus tristes canciones poperas de un chico enamorado del amor.

Y pareció resultar, logró revolucionar las hormonas de millones de chicas que vieron en él a un atractivo joven (si no ha quedado claro, llevo dos largos artículos diciendo que los gustos de hoy ya no son lo de antes) y en un segundo plano, atesoraron en su mente y corazón estas canciones ligeramente superior a las del reggaeton con magistrales rimas como “baby, baby, baby, oh“. Pero ojo, que Justin Bieber no sería más que un cantante ocasional que pasaría desapercibido para los jóvenes ya mayores, si no fuera por el surgimiento de un ejército de la peor calaña que es justamente la razón del odio de tantos hacia el cantante: las autodenominadas Beliebers. Ellas son las fanáticas acérrimas de Justin Bieber, la verdadera razón que provoca tener sentimientos asesinos hacia el joven canadiense que tan mal parado ha dejado a su país.

Señor, señora, si su hija se hace llamar Belieber o nota que en su cuenta en Twitter tiene por nick @BobitaBiebsforever o ha rechazado el apellido de su familia en Facebook para llamarse Fulanita Bieber, esté alerta, puede que esté ante un serio y extendido caso de fanatismo puro que ha llevado a la mayoría de estas niñas a olvidar que con su boquita besan a su madre para proferir una multitud de groserías a todo aquel que ose siquiera a decir que no le gusta Justin Bieber, a romper tímpanos con sus berrinches porque no le han querido comprar una entrada a su concierto o a llorar a mares como si la vida se les hubiese acabado en el mismo instante en que no alcanzaron a comprar un boleto a pesar de haber pasado una semana acampando en la fila de la boletería.

Incluso muchas de ellas no tienen reparos en amenazar de muerte a los que se atreven a bromear con Justino (aunque para ser justos, hay muchos del otro lado que tampoco son las mejores personas del mundo) y las más nerds amenazan con hackear el feisbuk de estos enemigos. Su principal base de operaciones es Internet, donde se unen a otras beliebers para compartir sus experiencias y se dedican todo el día a buscar cada artículo que hable sobre su ídolo para, en los comentarios, despotricar contra el autor si ha dicho algo en contra de Justin, o para hablarle directamente al cantante creyendo que este las leerá para decirles lo mucho que lo aman y jamás podrán amar a otro hombre de igual manera.

Aquí un detalle muy importante, su principal argumento para declarar en contra de sus enemigos, es decir que estos le tienen envidia, y puede ser envidia a cualquier cosa que se les ocurra, porque Justin Bieber es supuestamente guapo, supuestamente canta bien, supuestamente es talentoso, supuestamente simpático, supuestamente ama todas y cada una de sus fans, y aquí lo cierto y lamentable, envidia porque es famoso y tiene mucho dinero. Pudiendo envidiar a cualquier otro artista realmente talentoso, tenían que envidiar a un niñito cualquiera, obvio, ¿no?

El consejo es mantenerse alejado de estas niñas ya que, como vemos, son realmente agresivas y se unen en cada ínfima campaña en relación a Justin Bieber. Su fanatismo es tal, que no reparan en ningún detalle que las haga salir de su mundo de fantasía, como el hecho que Justin haya hecho un gesto ofensivo hacia sus fans porque estas atacaron a su novia (a la cual odian con todas sus ganas por haberles robado el amor de su príncipe) ni aceptar el hecho que si se pusiera gordo y feo, ya ni escucharían su música. A veces su juventud e incapacidad de investigación (por no decir ignorancia), las ha llevado a hacer comparaciones totalmente absurdas o declarar en contra de Queen por haber robado a Justin Bieber su canción “Somebody to love”. Y hablando de comparaciones absurdas, incluso Justin Bieber declaró ser el Kurt Cobain de su generación (por lo incomprendido al parecer) y decir que el Heavy Metal y en particular el grupo Metallica, con su ruidosa música, tienen un efecto negativo en los jóvenes que los escuchan al convertirlos en personas deprimidas y oscuras, mientras que su música llena de alegría, esperanza y amor a la humanidad (parafraseando). Bueno, también hay razones para no querer al niño este.

Sólo queda esperar que la madurez llegue a estas niñas y que un nuevo orden musical llegue al mundo.

0 opiniones en “Las Beliebers o cómo el fanatismo puede acabar con el mundo

  1. Solo queda esperar la madurez de estúpidas o estúpidos, como tú para que os quede claro de que no es vuestra vida, es la vida de quien decida apoyarle. No tienes ni argumentos.

  2. Si eres una fan inteligente, que mantiene sus artistas favoritos como lo que son, cantantes y no dioses y puedes soportar que a otro no le guste lo que a ti, no como esas fans locas que defienden con la muerte a su cantante y comentan en post de hace 2 años para defenderlo, no debería por qué llegarte lo que he dicho (hace dos años, ni me acordaba).

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