World Cup

A cuatro años de la Copa del Mundo de Sudáfrica y de mi célebre artículo al respecto (en el que vaticinaba una victoria de Chile ante España, lo que no sucedió y a pesar que esta vez sí le ganó, no me atreveré a pronosticar sobre futuros encuentros) y con un nuevo Mundial de Brasil 2014 que ya ha terminado su fase de grupos… las cosas no han cambiado mucho.

O tal vez sí, pero no me refiero al evento en cuestión que ha traído muchas sorpresas, y que a mí parecer y el de muchos, ha sido más entretenido que Sudáfrica 2010 (muchos más goles, campeones mundiales eliminados y mordidas de por medio), sino a lo que hablaba hace cuatro años: patriotismo llevado al límite y celebraciones que dejan destrozos, por lo menos aquí en Chile. Sin embargo no es en esto en lo que me quiero centrar (si queremos hablar sobre cómo se ha portado la hinchada este año, basta con ver mi viejo post), más bien no sé en qué centrarme, este Mundial da tanto para hablar que solo hablaré… y sí, me enfocaré un poco en Chile (y en mí, porque es mi blog).

Ha sido el primer Mundial de Fútbol que sigo con tanta atención, desde la primera Copa del Mundo que recuerdo: Francia ’98 —y un televisor en medio de mi sala de clases de tercero básico, para ver uno de los encuentros de la selección chilena—. Luego vinieron Corea-Japón 2002 y Alemania 2006 en los que Chile no participó, y ya que no era tan fanática del fútbol como ahora, sólo vi algunos encuentros parciales. Luego vendría Sudáfrica 2010 y el retorno de Chile a la cita mundialera, pero tampoco me obsesioné tanto como lo estoy ahora.

He visto todos los partidos que mi horario me ha permitido y hasta tengo en mi dispositivo móvil la aplicación de la FIFA en el que se puede ver TODO el Mundial y muchas más cosas bonitas (se las recomiendo) y me he dado cuenta que las cosas que me más me han entretenido y mantenido atenta son:

  • Los resultados y la tabla de posiciones: La fase de grupos resulta muy divertida si te gusta llevar cálculos de los puntos que lleva cada equipo, la diferencia de goles, qué resultados se deben dar para qué uno u otro equipo clasifique, qué posibilidades tiene una selección para no quedar eliminada, etc. Ya saben, la famosa calculadora a la que nadie quiere recurrir, pero que para la mayoría se hace necesaria. En este Mundial, como pocas veces, Chile no la necesitó, ganó sus dos primeros partidos y junto a Holanda, fueron los primeros en clasificarse a la siguiente ronda y fue el único grupo —el B— el que ya estaba definido cuando aún faltaba jugarse los últimos dos partidos de cada grupo.
  • El favoritismo: Si apoyo a Chile, es por una cuestión de favoritismo, nací y me crié en este país, por lo que resulta inevitable identificarme con la selección, apoyarlos y sufrir por ellos, pero trato de evitar el patriotismo exacerbado, no presto mucha atención al himno, ni menos hago comentarios negativos sobre otros países (quizá uno que otro jugador de iniciales L. M.). Por el contrario, disfruto más los partidos de fútbol —sea del Mundial u otros campeonatos— si me inclino hacia un país durante un encuentro, por un momento me hago parte de esa selección, grito sus goles y me lleno de nervios si los resultados son desfavorables. Este año no solo apoyo a Chile, mi segundo favorito ha sido Costa Rica —país que me gusta desde hace tiempo—. Muchas bromas se hicieron sobre su participación y su posible eliminación al quedar en el mismo grupo con tres campeones mundiales, así que mucha fue mi alegría cuando ganó tanto a Uruguay como Italia y quedó primera en su grupo, tras empatar con Inglaterra.
  • Twitter: Como buena usuaria de Twitter he seguido toda la Copa del Mundo a través de esta red social. Y en buen momento llegó, porque poco lo estaba usando a favor de Facebook (en qué estaba pensando). Así como sucede con el Festival de Viña, los premios Oscar y otros grandes eventos más y menos importantes, compartir con otras personas tus impresiones y leer lo que tengan que decir sobre lo mismo que estás viviendo es… bueno, entretenido. Ayuda a sentirte acompañado si eres una mísera persona que veo los partidos solo en su casa (como yo) y para calmar un poco la ansiedad con los ingeniosos y graciosos tuits de otros usuarios (aunque a veces se esfuerzan demasiado) y hasta con los memes cuando no se vuelven tan repetitivos. Y tal como ocurrió en Sudáfrica, Twitter incluyó los #hashflags, las banderitas de cada uno de los 32 países participantes que me he visto obsesionada en usar durante cada partido.
  • La canción del Mundial: No, no es cierto, la canción de JLo y Pitbull es pésima y todas las que hicieron este año son pésimas. Hasta me empieza a agradar el Waka Waka en comparación con el La La La de Shakira. Ninguna canción será mejor que La Copa de la Vida de Ricky Martin para Francia ’98.
  • Los goles: ¡Y a quién no! Hay partidos que son divertidos aunque no haya goles, pero los goles hacen más emocionante hasta un encuentro entre Argelia y Corea del Sur, que menciono por cierta nota de BBC y que terminó 4-2 a favor de los árabes. Y esta vez ha habido mucha expectativa alrededor de los máximos exponentes y sobrevalorados astros del fútbol, como Neymar Jr., Messi y Cristiano Ronaldo, atentos a que si anotarán o no y cuántos goles, sobre todo el argentino que tuvo una pobre campaña en Sudáfrica. Hasta ahora, Messi y Neymar Jr. llevan la delantera junto al alemán Müller con cuatro goles y siguen en camino, sin embargo CR7 se fue para la casa pudiendo anotar un solo gol (mérito compartido con el arquero ghanés que le puso la pelota prácticamente en los pies). Además mencionar que este podría convertirse en el Mundial con más goles de la historia, 136 sólo en la fase de grupos. ¡Ah! Y cómo olvidar los golazos, difícil mencionar uno entre los tantos goles increíbles que ha tenido este campeonato, pero por mencionar uno me quedo con el del holandés Van Persie en el primero de los 5 tantos contra España.

  • Las polémicas: Empezamos este Mundial con el resultado del partido inaugural, Brasil-Croacia, publicado en la página oficial de la FIFA ¡antes que el partido se jugara! Esto acrecentó los comentarios en contra de la FIFA como si de una mafia se tratara y el supuesto arreglo de los partidos en beneficio de Brasil, finalmente el resultado fue otro y todos olvidaron ese episodio, pero los comentarios en contra del ente rector del fútbol no paran, aunque muchos suenan más a excusa de por qué una selección no gana o por que el árbitro juzgó tan mal. Y sí, el arbitraje tampoco ha estado exento de polémica: penales no cobrados, penales mal cobrados, dudosos goles validados, faltas que debieron recibir tarjetas… en fin son tantos los “errores” que los fanáticos han considerado, que no terminaríamos nunca. Ni siquiera me detendré a analizar el arbitraje de Holanda-Chile. Sin embargo, nada ha generado más polémica que la reincidente mordida del uruguayo Luis Suárez a otro jugador en la cancha, esta vez al italiano Chiellini. Todos conocemos lo que pasó, porque muchísimo se ha hablado sobre la mordida (sino, partieron a investigar) y que es ya la tercera vez que el charrúa actúa de esta forma irracional y sin ser sancionado por el árbitro, y su segunda mayor polémica tras actuar de portero en Sudáfrica 2010 al evitar un gol de Ghana con sus propias manos. Esta vez la FIFA actúo de oficio y lo sancionó severamente, para que de este modo los comentarios del mundo no cesen ante este polémico hecho. (En mi humilde opinión, lo de Suárez estuvo muy mal, necesita un psiquiatra urgente; pero aunque debe ser castigado, la sanción es injusta. Confieso que me divertí mucho con lo que pasó y con las bromas que le siguieron).
  • Las sorpresas: Tan abundantes como goles en este Mundial han sido las sorpresas. La más positiva ha sido la clasificación de Costa Rica como puntero del grupo D, el llamado grupo de la muerte (junto con el del grupo B, o al menos a los chilenos nos gusta creer esto), pues a Costa Rica lo daban por muerto y terminó siendo el asesino. Otra sorpresa fue la de la eliminación del campeón vigente, España, que fue derrotado por Holanda y Chile en encuentros que sirvieron de revancha para estos dos últimos. Chile ganó por primera vez a España en la historia y clasificó a pesar de encontrarse con los dos finalistas del campeonato pasado; en muchas predicciones lo daban por eliminado, pero para alegría de Chile y sorpresa de otros, no fue así. Y hablando de campeones eliminados, no olvidemos la ida temprana de Italia e Inglaterra, junto a otros equipos europeos. Además ha sido el Mundial con más selecciones latinoamericanas clasificadas a octavos de final —siete, y ocho americanos si contamos a Estados Unidos—, así como el avance de países que no lo habían logrado nunca antes (Grecia y Argelia). Todo esto ha provocado el suicidio colectivo de muchos apostadores que daban por seguro los resultados y todo ha salido del revés.

Y creo que esto ha salido más largo de lo que esperaba, así que hasta aquí llegamos. En solo unas cuantas horas se juegan los primeros partidos de octavos de final y nuevamente a Chile le toca enfrentarse a Brasil en dicha fase, que llega como favorito solo por ser el anfitrión de la Copa del Mundo, ser cinco veces campeón y haberle ganado a Chile casi todas las veces que se han enfrentado. Me pregunto si Rachel Riley habrá considerado que podría pasar esto cuando pronosticó que Chile sería el ganador del Mundial.

Esperando que en Chile no vuelvan a destruir micros cuando la selección juegue (ya ni importa si gana o pierde), me despido. ¡Nos leemos para Rusia 2018!

Y a ustedes, ¿qué es lo que más les ha gustado de Brasil 2014?

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