Usted, señora.

Esta es una idea que traigo desde hace mucho tiempo y que he querido plasmar en mi blog: hay palabras que debiesen desaparecer de nuestro idioma, algo que no tendría que ser difícil considerando que el español, como cualquier lengua, evoluciona con el tiempo, introduce nuevos vocablos y deja en desuso otros. Sin embargo, hay algo que como sociedad aún no logramos superar: el sexismo en el lenguaje, el cual yace de forma implícita en una de las formas de tratamiento más comunes en la cultura occidental, me refiero a señorita. Y hablando de formas de tratamiento, y quizá esto es algo más personal, también debiésemos eliminar, o por último reducir el uso de la forma usted. ¿Y qué tienen en común señorita y usted? Pues ambas son palabras que complican las relaciones sociales en cuánto a como tratar a una mujer o una persona mayor, y pueden además causar conflictos.

¿Y qué tienen en común señorita y usted? Pues ambas son palabras que complican las relaciones sociales en cuánto a como tratar a una mujer o una persona mayor, y pueden además causar conflictos.

A continuación mis argumentos de por qué señorita y usted debiesen quedar en desuso en el español:

A. Señorita: Al contrario del caso de los hombres, para quienes señorito ya no se usa salvo en casos muy específicos, y solo es utilizado señor sin importar si el varón en cuestión tiene 5 o 50 años, está casado, soltero o divorciado; a las mujeres se les sigue llamando señorita o señora dependiendo de su estado civil, el primero para si está soltera o el segundo si está casada. No obstante, en el caso de quienes desconocen este dato, el tratamiento que le den a una mujer dependerá de su propia apreciación según el rango etario de la mujer y la edad que aparente.

¿No es acaso sexista esta apreciación? ¿Por qué se debe hacer la distinción si una mujer está soltera o casada y para los hombres no? Aunque aún existe en nuestra cultura la idea que el matrimonio es parte de la realización que cualquier hombre o mujer desea (o debiese alcanzar), considero que ya hemos superado creencias de épocas pasadas en que las féminas eran valoradas solo por su disposición hacia el matrimonio. Ahora no deberíamos considerar normal llamar a una mujer de 30 años o más señora, solo por considerar que a esa edad ya debe estar casada, invalidando o invisibilizando sus logros personales o profesionales. Es más, una mujer soltera a los 50 años no debería ser siquiera objeto de burla ni visto como algo anormal; casarse o no casarse, debe ser una opción y no una imposición social.

Además, veamos los malentendidos que causa en la interacción social cuando una joven de alrededor de 20 años es llamada señora por un desconocido. O cuando ya más adulta debe aclarar que es señorita. Esta situación puede ser objeto de molestia o incomodidad. Algo que no suele suceder con los hombres (quizá es comparable a cuando a un joven lo llaman caballero). ¡Incluso en los formularios de Internet podemos ver Sr./Srta./Sra.! ¿Y qué le importa a los demás si está casada si solo interaccionará con ella unos segundos?

Mi propuesta para los hablantes del español es que hagamos un cambio paulatino hasta dejar en desuso la palabra señorita y utilicemos solamente señora. Así tal cual, solo señor y señora, que ninguno de estos vocablos denote el estado civil de la persona a quien se aplica y que quitemos la carga negativa que conlleva el término señora, que este solo sea un tratamiento de respeto hacia la mujer cualquiera sea su edad, estado civil, religión, oficio o profesión, etc.

¿Se imaginan a Justin Timberlake cantando “Señora”?

B. Usted: La antítesis del tú, un pronombre personal propio del español de América que derivó de vuestra merced, un título de cortesía utilizado en quienes no poseían un grado por el cual llamarlas. El asunto aquí es que, aunque en menor medida que en el caso anterior, también puede causar ciertos inconvenientes al interaccionar con otras personas.

Como decía en un comienzo, quizá esto responde más a experiencias personales que a un problema general, pero muchas veces hasta adolescente me vi en la disyuntiva de tratar de usted o tú a una persona que siendo mayor que yo, no era tampoco demasiado mayor y con el tiempo terminé tuteando. Hay casos en los que el tratamiento denota un poco la sensación de superioridad de quien emplea o no el usted, como en el caso de una persona perteneciente a una posición social alta que tutea a un vendedor o a su nana, por poner un ejemplo. Entonces, ¿qué determina que a alguien se le trate de usted o tú?

Y eso es lo que me llama la atención (o agrada) de lenguas como el inglés, en el que solo existe el pronombre you para tú y usted. Puede que el inglés tenga también sus cosas negativas, como el sexismo en el lenguaje, pero al menos no tienen este inconveniente de pensar si tutear o no a alguien. Aunque a decir verdad, el usted tiene sus particularidades, primero no en todos los países hispanoamericanos se utiliza, he notado que argentinos tratan de vos tanto a gente de su edad como a mayores, y hay otros en que los hablantes intercalan entre el usted y el tú, en un mismo diálogo. También es muy común en las parejas no tutearse, pero ese es otro cuento.

Entonces mi propuesta no es que desaparezca el usted, pero sí que el tú sea la forma estandarizada en todas las interacciones sociales sin ser considerada una falta de respeto. Poder tutear a mi abuela que veo una vez cada dos años o decirle a ese señor que golpeé en la calle disculpa, o gritar ¡Oye! a cualquier persona. El asunto es flexibilizar cómo nos dirigimos al otro, disminuir la ansiedad social que sufren algunos al no saber cómo tratar a otros y dejar de lado tanta convención social que solo dificulta poder relacionarnos con desconocidos.

Y dejo esta canción solo porque me gusta, “Usted” de Diego Torres y Vicentico.

¿Qué opinan? ¿Habrán otras formas de tratamiento que también debiesen quedar en desuso?

0 opiniones en “Formas de tratamiento del español para dejar de usar

  1. A mí me perturba un poco que traten de dama a las mujeres mayores.
    Yo uso el señorito para referirme a niños y el señor para referirme a adultos con canas. Y él señorita para mujeres solteras y señora para mujeres casadas. El usted lo uso con mi mamá y a mis parejas, a todo el resto del mundo los tuteo

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