Cuándo utilizar y cuándo no: Derechos Humanos

En mi lucha personal porque la gente utilice bien ciertos conceptos, palabras o formas gramaticales, he decidido estrenar una nueva sección en mi blog (a que no sabían que había secciones, bueno, esta es la primera). Entonces vamos por lo primero y solo porque está en boga estos últimos días —y los últimos 40 años—: cuándo utilizar y cuándo no “Derechos Humanos”.

En Chile la mitad de la población suele utilizar erróneamente este concepto, además de criticarlo, sobre todo si son fachos pertenecen a la mitad no simpatizante con la izquierda política. Y esta semana se han disparado las consignas anti derechos humanos al conocerse la noticia de los más de mil reos beneficiados con libertad condicional en el país.

Pero, además, hace menos de un mes me sorprendí al ver que esto no sucede solo en Chile, sino en todo Latinoamérica (¡y quizá el mundo!). Cuando se conoció la noticia sobre que Anders Breivik, el autor de la masacre de Noruega en 2011, había ganado el juicio contra el Estado por violar sus derechos humanos, los comentaristas de habla hispana estallaron en críticas. Y como imaginarán, apuntaban hacia el lado equivocado.

Cuándo utilizar “Derechos Humanos”

Derechos Humanos (abreviado como DDHH) es un término que se ha vulgarizado al punto de utilizarlo para referirse a cualquier derecho que tenga una persona, ya sea el derecho a la vida o el derecho a comer helado en verano. Pero el problema mayor es que al hablar de las violaciones a los derechos humanos, el ciudadano común los ha situado al mismo nivel que los tipificados en el derecho penal. Y la diferencia es grande. MUY GRANDE.

Lo primero que hay que tener claro cuando queramos emplear este término, es que los derechos humanos los viola únicamente el Estado a través de la autoridad. La razón es simple: los derechos humanos son universales e inherentes al ser humano. Tal como indica la Declaración de Derechos Humanos, no importa de dónde seas, cómo seas o lo que quieras ser, todos nacemos con los mismos derechos. Es por ello que estos no los decide el Estado, sino que los reconoce y es su obligación resguardarlos. Y si no lo hace, se le debe exigir y por tal motivo existen los tan criticados, pero poco comprendidos Observadores de DDHH. En cambio, si el Estado pudiera decidir cuáles son los derechos humanos de quienes conforman una nación, también estaría en su poder quitarlos, lo cual, obviamente, no nos conviene (a menos que seamos dictadores).

También se debe tener en conocimiento que la violación a los derechos humanos no se simplifica al solo hecho de quitarle la vida a las personas, como ha ocurrido —y sigue ocurriendo— en algunos países genocidas que han matado a parte de su población por pertenecer a una religión o un bando político determinado. Sino que se refieren también a cualquier privación del Estado hacia un individuo que impida su desarrollo como persona, como por ejemplo: poder estudiar, tener una vivienda o vivir en paz, en fin, cualquiera de sus derechos más básicos.

En último lugar, cuando nos referimos a Estado, hablamos de un concepto abstracto y muy amplio, ¿no? Así que no nos imaginamos a Estado como un ente con forma física yendo a violar derechos humanos a diestra y siniestra. Por lo tanto, los crímenes los cometen los organismos gubernamentales e instituciones revestidas de autoridad, por ejemplo, las fuerzas de orden social, como Carabineros, cuando incurren en actos de violencia física contra manifestantes, en cuyos casos la orden haya sido emanada por superiores. Otro caso podría ser el de un Tribunal que obstruye el acceso a la justicia a un individuo o conjunto de personas, por motivos arbitrarios.

Cuándo NO utilizar “Derechos Humanos”

Veamos los siguientes comentarios concerniente al caso del noruego, los que se pueden extender a los mil comentarios que han surgido por la tremenda embarrada que quedó con los mil y tantos reos liberados en Chile estos últimos días:

DH2
Comentario Nº 1

En este comentario se está haciendo alusión a un asesino que “aniquiló los derechos humanos de 77” personas. Es un hecho horrible, lo sabemos, pero nuevamente se está aplicando mal el concepto de Derechos Humanos.

Estemos de acuerdo o no en si se vulneraron sus derechos, era legítimo que Anders Breivik pudiera reclamar al Estado. Pero esto no disminuye su responsabilidad en los actos que cometió, ni es equiparable a lo que el Estado pueda hacer con él o cualquier persona. Su crimen está claro y está pagando por ello como debe.

DH1
Comentario Nº 2

Este comentarista señala que espera que “las familias lo demanden (a Breivik) por los derechos humanos que el privó”. Nuevamente, sabiendo que a un individuo no se le pueden atribuir la violación o privación de derechos humanos, es imposible que este sea demandado o juzgado por aquel delito.

Por muy grande que sea el crimen cometido por un asesino serial o un violador, no se puede decir que este haya vulnerado los derechos humanos de otra persona. Ya que una persona común y corriente no está en la obligación de resguardar y hacer cumplir los derechos humanos (tarea del Estado, como ya hemos visto), no se le puede atribuir crimen bajo este concepto. Por poner un ejemplo extremo, pensemos en un hombre que encuentra a un niño hambriento y desnutrido en la calle quien le pide comida. Entonces el hombre le niega el alimento y a causa de esto el niño muere, ¿se le puede acusar por parricidio por omisión o negligencia? Hay un acto aborrecible aquí, pero ni era su hijo ni estaba en la obligación legal (solo moral) de alimentarlo. Por lo tanto, no se le pueden atribuir tales crímenes que le corresponderían a los familiares del menor.

Este ejemplo puede sonar absurdo, pero recordemos hace no mucho el asunto de los carabineros en ejercicio heridos (o muertos) por civiles. Se criticó bastante al Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) por no pronunciarse en estos casos, aludiendo torpemente a que los derechos humanos son solo para un sector —delincuentes, dirían algunos—, sin embargo, no había razón para ello. La Justicia era quien debía intervenir en esos casos y en caso de que se les negara este derecho a Carabineros, solamente ahí correspondería al INDH meter sus narices. Al contrario, tendrían que salir a hacer declaraciones por cualquier asesinato cometido en el país.


Espero haya quedado claro este asunto y no volvamos a quejarnos solo por hacerlo, cuando lo que decimos no tiene ni pies ni cabeza. Y menos pedir que ya no existan los Derechos Humanos, como se ha visto por ahí, porque las consecuencias serían catastróficas y el retroceso aún más. Piensen en cuántos países todavía el Estado sigue cometiendo crímenes de lesa humanidad y ustedes ahí quejándose por cualquier cosa que no tiene relación. Saludos.

Author: María de los Ángeles

Nacida en 1990, de padres sureños y criada en el norte. Profesora de Castellano y Comunicación, con interés en el lenguaje, los cómics, X-Men, Pokémon y fútbol, entre variados temas. Vegetariana, amante del cielo y el mar.

2 Replies to “Cuándo utilizar y cuándo no: Derechos Humanos”

  1. La gente no para de sorprenderme con la ignorancia supina que suele pavonear en las redes sociales, y creo que ahí radica en primera instancia la existencia de estos comentarios.

    En los colegios, y en los planes de Educación Cívica propuestos por el Mineduc, si bien se contempla hablar sobre la existencia de los Derechos Humanos y los Derechos del Niño, usualmente hablan sobre la base de los derechos que les competen, en menor proporción los deberes que ello implica —tanto para los beneficiados como para quienes se deben encargar de resguardarlos— y en aún menor proporción las circunstancias en que estos se aplican.

    Los ejemplos que planteaste, si bien probablemente un poco exagerados, son buenos para ilustrar el funcionamiento de estos derechos, de acuerdo a qué circunstancias, pero sobre todo, quién debe ser el perpetrador de una violación a los Derechos Humanos para que pueda ser considerado como tal.

    No culpo a la gente por su ignorancia, pero si la culpo por tener la voluntad o la audacia de emitir su opinión sin tener fundamentos reales para sus planteamientos, así como su falta de humildad al respecto. Si no sé algo, no comento. Y si cometo una aberración a la hora de comentar, me disculpo de antemano; pero el afán de querer ser superiores moralmente en la internet es lo que me sorprende y no deja de sorprenderme.

    1. Gracias por comentar. Comparto totalmente tu opinión y rescato lo último, que debería ser sentido común: si no sé algo, no comento.

      Aunque debo destacar que uno de los comentarios de FB que puse aquí (el segundo) agradeció el que le corrigieran sobre este tema, así que por lo menos algunos tienen humildad.

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