Sobre por qué el feminicidio es un problema real

Puede que me enoje escribiendo esto, pero estoy un poco harta de los comentarios criticando que se hable de feminicidio, que existan organizaciones preocupadas por la violencia de género (término que también critican) y hasta bromeen cuando una noticia habla sobre una manifestación feminista en contra de los actos de violencia contra mujeres. Como si protestar por la gran cantidad de mujeres agredidas o asesinadas fuera una exageración.

El principal argumento que se esgrime contra los conceptos de feminicido o violencia de género en realidad no es un argumento. Muchos hombres, en general, que no comprenden el trasfondo de lo que implica este tipo de homicidio, se quejan principalmente de que el homicidio contra un hombre no esté tipificado; además, que la violencia doméstica contra hombres esté invisibilizada. Las críticas apuntan hacia los grupos feministas u organizaciones de apoyo a la mujer, ¿y por qué? Porque el FEMINISMO quiere igualdad y solo habla sobre las mujeres.

No hablemos sobre el feminismo, eso da para mucho y puede ser tocado en otra ocasión. Enfoquémonos en el término de feminicidio y por qué no solo es válido, sino que también es importante que se reconozca. Para ello hay que primero saber a qué se refiere, pues no es tan simple como muchos creen cuando señalan que es solo el asesinato de una mujer y que por la misma razón debiese tipificarse el asesinato de un hombre. Sin embargo, esto depende mucho de la intención del atacante y del contexto. No es como si en el atentado en París los terroristas hayan ocasionado feminicidios porque mataron mujeres y, digamos, masculinicidios por haber matado a hombres, ya que sus motivos fueron religiosos (o político-religiosos, como quieran).

Entonces debemos ser más específicos al hablar sobre el feminicidio y distinguirlo de otros homicidios. Este se suele definir como el asesinato de mujeres por razones de género, es decir, el agresor mata a una mujer por ser mujer. Aún así, esta definición nos deja con algunas dudas, ¿la asesina porque odia a las mujeres? ¿O porque disfruta matando mujeres? Puede que sí, pero no es necesariamente eso.

El feminicidio responde a cómo la sociedad ve el rol de la mujer en todos sus ámbitos, especialmente en su papel como madre y esposa. A pesar de que muchas personas arguyen que ya no vivimos en una sociedad machista, al menos en Chile, ya sea porque la mujer tiene muchos “beneficios” —que dicho sea de paso, son derechos que a las mujeres ha costado mucho ganar, como el poder ser madre y trabajadora a la vez— o porque el hecho de que exista hombres maltratados significa que vivamos en un matriarcado (¿?), a la mujer todavía se la encasilla en ciertos roles o estereotipos que pueden llegar a situaciones extremas que desencadenan en un asesinato.

Ahora bien, el feminicidio usualmente está relacionado con la violencia doméstica, siendo el agresor una persona con la que haya tenido una relación sentimental (ex o actual pareja), pero también puede ser un desconocido, aunque las leyes comúnmente solo lo consideran en el primer caso. En el segundo caso lo podemos ejemplificar con las noticias que nos llegan desde India donde mujeres son violadas y asesinadas por desconocidos, quienes además justifican su acción. ¿Las razones? La víctima iba sola en algún sitio durante la noche, cosa que según su pensamiento es una conducta incorrecta que debe ser castigada. ¿Qué vemos aquí? Una asesinato que se excusa aludiendo al comportamiento que debe tener una mujer.

En nuestro país puede que no sea tan extremo (al menos generalizado) como el caso mencionado, pero aún así perpetúa el pensamiento machista. La mujer que es víctima de violación en la vía pública lo es porque el atacante tiene una percepción de ella como un ser débil, vulnerable o indefenso sobre quien puede pasar para satisfacer su deseo. Algo de esto también se da en los casos de una pareja agresora.

¿Por qué un hombre violenta a su pareja hasta el punto de matarla o al menos intentarlo? Comúnmente se habla de los celos, pero esto no es más que solo un estado anímico que desencadena el ataque el cual no es aislado, sino que detrás hay una serie de hechos violentos reiterados. Puede que lo que motive al hombre sea la misoginia, es decir, el odio hacia las mujeres, pero también es debido al sexismo, el pensamiento de que la mujer es propiedad del hombre (“es mi mujer”) o que es superior a ella, especialmente cuando la mujer depende económicamente de la pareja.  Pero además se le suma a lo que el hombre machista considera que es adecuado en una mujer: estar en casa, cuidar a los niños y no salir solas o con amigas. O también lo que no es apropiado en ella: que vea a otros hombres o que se vista “provocativamente”.

Contra la violencia de género
Campaña rusa contra la violencia hacia la mujer

Por lo tanto, quien comete feminicidio no tiene nunca razones contundentes para cometerlo (no es por defensa propia ni la víctima ha cometido algo tan grave que alguien pudiera decir “es horrible lo que hizo a su pareja, pero lo entiendo”), más que el hecho de que la víctima fuese una mujer y no cumple su rol como espera su victimario. La violencia es un modo de castigo, como lo es la violación en los casos en India.

Ahora bien, ¿por qué no existe el masculinicidio? Por una parte, no porque seamos tajantes en decir que a los hombres no los maten por ser hombres, porque de existir esto no hay una tendencia reiterada en el tiempo que requiera que se reconozca como crimen, así como sucede con el feminicidio. Puede darse de forma aislada, como en casos de mujeres que tienen un odio profundo hacia el hombre.

En cuanto a la violencia de la mujer hacia su pareja, esta no se descarta, pero es una tontera pedir que sean las mismas mujeres (o feministas) quienes lo visibilicen con la excusa de que es necesario para alcanzar la igualdad. Si bien es cierto que el hombre víctima de violencia es muchas veces objeto de burla, es el mismo machismo que ampara esa reacción, ya que el pensamiento imperante es que el hombre debe ser fuerte en todo sentido. Sin embargo, deben ser ellos mismos quienes sean capaces o tengan la valentía de declarar esos hechos, porque si las víctimas callan, no hay quien pueda demostrar que esto sucede.

Por otro lado, están los motivos por los que hay hombres asesinados. Veremos que en la mayoría de los casos las razones no son de género. Los motivos son diversos, hombres asesinados por riñas, porque debía dinero a alguien, porque fue víctima de un asalto, por ajustes de cuentas, etc. Pero en estos casos las causas son externas, son circunstanciales o dependen de cada víctima (hombre que por su contextura parece más indefenso que otro), en cambio a la mujer se le ve de forma general como indefensa o un ser inferior.

De este modo quiero demostrar que el feminicidio existe, es real y es fruto del machismo, así como la violencia de género y por qué no se distingue el homicidio de hombres, aunque queda mucho que se puede comentar. Aclaro además que con esto tampoco culpo totalmente al machismo por esas acciones violentas, porque, en fin, son los mismos sujetos quienes no son capaces de controlar sus impulsos o tienen pensamientos tan retorcidos frente a la percepción que tienen de la mujer. Pero las cifras son claras, la cantidad de feminicidios en Chile y Latinoamérica son altas y los intentos de feminicidio aún más, lo que lo convierte en un tema tan relevante como preocupante, en el que existe un largo camino que recorrer para poder erradicarlo. Y esto comienza por cambiar la mentalidad de la sociedad.

Author: María de los Ángeles

Nacida en 1990, de padres sureños y criada en el norte. Profesora de Castellano y Comunicación, con interés en el lenguaje, los cómics, X-Men, Pokémon y fútbol, entre variados temas. Vegetariana, amante del cielo y el mar.

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