Identidad de género y matrimononio homosexual, ¿puerta de entrada a la pedofilia?

¿Recuerdan cuando las campañas antidrogas siempre tildaban a la marihuana como “la puerta de entrada a drogas más duras”? ¿Y que, aunque esto ya se desmintió, mucha gente sigue declarándolo? Pues bien, culpar a algo de ser el primer paso para la llegada de otra cosa peor, con el fin, no de evitar la consecuencia, sino de prohibir al supuesto culpable, no solo se extiende a la satanizada cannabis sativa, sino que es de lo que se ha acusado también a la legalización del matrimonio homosexual (o de uniones civiles) en diferentes partes del mundo, y, recientemente, a la visibilización de los derechos de los transgéneros y transexuales.

Hace meses saltaron las alarmas cuando distintos medios “muy confiables” ligados a iglesias evangélicas u organismos conservadores publicaron que en Canadá se había aprobado la pedofilia y la zoofilia. Y aunque rápidamente se desmintió, ya que se trató de una tergiversación maliciosa y desinformada de un hecho real, la relación que se ha intentado dar entre homosexualidad y pedofilia no es nueva ni ha decrecido. Y es precisamente de esto que se acusa a los gobiernos que han puesto sobre la mesa el tema de los derechos de la comunidad LGBTI: hoy aprueban la homosexualidad, mañana la pedofilia (o la zoofilia, o la necrofilia, o cualquier otra parafilia considerada una aberración).

¿Y por qué relacionar homosexualidad con la pedofilia?

Muchos de los que están firmemente en contra de los homosexuales, afirman que si se considera a la homosexualidad como una orientación sexual y se aprueban los matrimonios, entonces esto daría cabida a que la pedofilia también sea aprobada, ya que sería también considerada una orientación sexual y tendríamos a pedófilos casándose con niños. Total, debemos respetar todas las orientaciones sexuales por más pervertidas que sean, sostienen de forma irónica.

Y de esto tampoco se escapa la criticada identidad de género (aunque los críticos hablan de una inexistente “ideología de género”). Del mismo modo, si se aceptan a los transgéneros, transexuales y otros, entonces los pedófilos, zoofílicos y necrofílicos también deberían ser aceptados.

Relaciones simétricas y asimétricas

Sin embargo, comparar homosexualidad y pedofilia (o cualquier otra variante), es totalmente equivocado y falta a la lógica. Primero, lo que se aprueba no es la homosexualidad, sino que los matrimonios entre personas del mismo sexo. Así que ya partimos mal.

Sin embargo, la principal diferencia entre una relación homosexual y la pedofilia, es que en la primera existe una simetría o igualdad que en la segunda no se da. Cuando dos personas adultas, ya sean del mismo sexo o no, desean iniciar una relación o contraer matrimonio, ambos son sujetos con capacidad de decisión, que comparten sentimientos mutuos, y, aunque suene obvio, poseen la misma orientación sexual. En cambio, cuando hablamos de pedofilia no hablamos de dos personas pedófilas que se aman y se quieren casar.

Como ya sabemos, la pedofilia es la atracción sexual de un adulto hacia niños de su mismo o distinto sexo, aun cuando este no derive en la concretación del acto. Si un pedófilo tuviera una relación con un niño, habría claramente un abuso, una asimetría tal en la que nadie estaría de acuerdo en que el niño o niña consiente la relación. Esto debido a que el pedófilo, una persona adulta, está en una posición de poder en la que, aún sin usar la violencia, puede subyugar la voluntad del menor. Lo mismo ocurre con otras parafilias fuertemente rechazadas como la zoofilia, siempre la persona que padece de esta va a estar en una posición mayor en la que someterá a su víctima, tal cual ocurre con los animales. ¿Y sucede lo mismo con la homosexualidad? ¿Sucede esto siquiera con la transexualidad? Como ya se dijo, no.

Por lo tanto, ni la pedofilia ni la zoofilia pueden ser consecuencias de aprobar el matrimonio homosexual o de legislar sobre la identidad de género, porque las parafilias no son ni una orientación sexual, ni una identidad. Tampoco existen víctimas ni abuso en las relaciones homosexuales, como sí ocurre con la pederastía, por lo que estén o no estén de acuerdo con la homosexualidad, por razones morales o religiosas, no se puede rechazar del mismo modo que la pedofilia.

En síntesis, no, ni la identidad de género ni el matrimonio homosexual son la puerta de entrada a la pedofilia. La que, por cierto, ya existe y está aprobada en aquellos países que permiten el matrimonio infantil, aunque este es un tema para tratar en otra ocasión.

Author: María de los Ángeles

Nacida en 1990, de padres sureños y criada en el norte. Profesora de Castellano y Comunicación, con interés en el lenguaje, los cómics, X-Men, Pokémon y fútbol, entre variados temas. Vegetariana, amante del cielo y el mar.

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